"Mamá, ¿puedo ver al hermano Jack más tarde?". La tierna voz de Lillian era como la primavera clara en un arroyo de montaña: era extremadamente dulce.
Los ojos de Madeline se curvaron mientras sonreía. "¿Por qué te mentiría? Verás al hermano Jack en un rato".
"Genial, quiero darle mi piruleta favorita al hermano Jack". Lily palmeó felizmente su linda manita.
El sonido de las palmas llegó a los oídos de él, como un metrónomo martillando en su corazón. Cada clic hacía que a Jeremy le doliera el