Madeline se dio la vuelta y salió, dejando a Jeremy aturdido, tras ella. Se sentía irreal.
"¿Qué haces todavía ahí parado?". Winston le aconsejó, diciendo: "Si no quieres que se vaya, entonces no la dejes ir".
Eran palabras conocidas.
Él también había jurado, una vez, no dejarla ir.
Sin embargo, ahora no parecía haber mucho que pudiera hacer, aparte de dejarla ir.
La brisa de principios de verano les acariciaba las mejillas, mientras Jeremy seguía en silencio a Madeline, por la concurri