Ella hizo una pausa por unos segundos, antes de levantarlo.
La voz ronca y profunda de un hombre, se escuchó suavemente: "¿Has vuelto a la empresa?".
"No, volví a mi tienda", dijo Madeline, con calma. "¿No estás ocupado? ¿Por qué tienes tiempo para llamarme?".
"De repente, te extrañé", dijo él, en voz baja. Después de decir esto, él agregó: "De verdad".
Esas dos palabras hicieron que los latidos del corazón de Madeline dieran un vuelco repentino. Su mirada se dirigió a la pantalla de la comp