Los ojos de Meredith revelaron una fuerte intención asesina. La mirada en sus ojos era como si deseara poder cortar a Madeline con mil espadas.
Ella sacó un par de tijeras del armario, apuntó con el extremo afilado hacia Madeline y se abalanzó sobre Madeline de forma sanguinaria.
Meredith estaba llena de ira y estaba haciendo todo lo posible para enseñarle a Madeline una maldita lección.
Sin embargo, Madeline no tenía miedo. Ella incluso trató de esquivarlo.
Ella extendió la mano con calma,