Jeremy se dirigió a toda velocidad al lugar donde acababa de ver la figura blanca. Su corazón latía tan rápido que parecía que iba a salirse del pecho.
‘¡Maddie!’.
‘¿Eres tú, Maddie?’.
Gritaba el nombre de Madeline en su corazón una y otra vez mientras estaba seguro de que no estaba alucinando.
Sin embargo, cuando llegó a la tumba, no había nadie.
Lo que había visto hace unos instantes fue quizás sólo un sueño.
Su corazón se enfrió.
¿Tenía alucinaciones por echarla demasiado de menos?
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