Mientras tanto, Fabian caminó al lado de Lillian, extendió la mano y acarició su tierna cabecita para reconfortarla.
"No temas, Lily. Estoy aquí. Nunca dejaré que nadie te intimide".
Con Fabian a su lado, Lillian nunca se sentiría asustada.
Aunque aún era una niña muy joven, nunca había tenido miedo de villanos así, ni siquiera cuando la intimidaban.
Incluso cuando se enfrentó a la diabla Lana y fue arrojada a la piscina, ni una sola vez le suplicó a Lana que la dejara ir.
Se podría decir