Daniel no tenía idea de que podía ser tan urgente, pero los golpes apresurados le daban dolor de cabeza.
"¡Dan, abre la puerta ahora!". Se pudo escuchar nuevamente la urgencia en la voz de la madre de Daniel.
Daniel se levantó y desbloqueó la puerta antes de abrirla. Al ver a su madre angustiada, frunció el ceño.
"¿Qué pasó? ¿Cuál es la prisa en buscarme?".
"¡Le pasó algo malo a Naya!", enfatizó su madre con un grito.
Por alguna razón, Daniel se sintió indiferente al escuchar esas palabras.