Naya también le siguió la corriente a la Señora Graham mostrando una expresión triste y contrariada. “Olvídelo, Señora Graham. No mencionaremos a esta persona en el futuro. Solo quiero vivir una vida tranquila con Dan”.
“Está bien, no hablaremos más sobre ella. Si se atreve a molestarte de nuevo, haré que los guardaespaldas la echen a patadas”. La madre de Daniel aprovechó esta situación para exponer sus ideas.
Al escuchar esto, el corazón de Daniel se sintió incómodo. Frunció el ceño y no tom