Daniel miró hacia atrás y vio que Ava estaba despierta. Una cálida sonrisa apareció en su rostro mientras caminaba hacia ella.
“Estás despierta. Debes tener hambre, ¿cierto? Ve a lavarte el rostro y comeré contigo”.
Ava parpadeó con sus ojos adormilados y miró los aromáticos platos. “¿Has comprado los ingredientes y venido hasta aquí para cocinar para mí?”.
“Ajá”. Daniel sonrió ligeramente y tomó la mano de Ava con delicadeza. “Ya ve a lavarte”.
Al sentir la preocupación y el amor de Dani