Ryan tomó la carta en su mano y sus ojos examinaron la caligrafía familiar. Todas y cada una de las palabras se reflejaron en sus ojos con claridad.
"E-Es imposible...".
La respiración de Ryan comenzó a volverse irregular.
Él agarró la vieja carta y leyó las palabras en ella de nuevo. Sin embargo, no importaba cómo la leyera, esas palabras no cambiaban.
"No, el abuelo no haría algo así...".
Ryan no podía aceptarlo. Sus labios pálidos y secos comenzaron a murmurar repetidamente. Sus ojos gr