Él deslizó su dedo por la pantalla y, antes de decir algo, escuchó a Madeline decir con voz dominante y prepotente: "Ryan, quiero verte".
"¿Ahora mismo?". Ryan miró la hora y vio que eran las dos de la mañana.
"Sí, ahora mismo. Quiero verte". El tono de Madeline era firme.
Ryan tenía curiosidad, así que aceptó. "¿Dónde estás? Te buscaré".
"No, iré a donde estés".
Ryan sintió que esto se ponía cada vez más interesante. Él dijo profundamente: "Ven a nuestra habitación, entonces. Te esperaré".