Sus emociones eran muy inestables. La seguridad de Lilian era aún indeterminada. Como padre, él solo podía utilizar esa forma de desahogar su insatisfacción y su sensación de inseguridad.
Fue en ese momento cuando se apagaron las luces del quirófano.
Jeremy se levantó y se dirigió al médico que salía. "Doctor, ¿cómo está mi hija? Está sangrando mucho. ¿Dónde está herida? ¿Corre peligro la vida de mi hija?".
Él seguía bombardeando al médico con toneladas de preguntas. Sus ojos estaban brilland