Al sentir las miradas sospechosas de quienes la rodeaban cayendo sobre ella, Lana supo que no podía huir. En cambio, puso una expresión agraviada y perdida.
"Ni siquiera la conozco, señorita. Por favor, ¡no me acuse de algo que no he hecho!".
"¿Cómo que no me conoces? ¡Tú fuiste la que me esperó en la oficina el viernes pasado y me llamaste! ¡Fuiste tú quien me dijo que trabajáramos juntas!", acusó Eva mientras se frustraba cada vez más. "Solo me estabas utilizando para lidiar con Eveline Mont