Capítulo 26

¡Maldita sea!

Allá en el salón, sinceramente quería gritar a todo pulmón por culpa de los insultos de aquellas mujeres pretenciosas.

Tenía unas ganas terribles de responderles.

Pero llamar la atención solo empeoraría las cosas.

Especialmente después de haber visto a mis padres.

Sabía que sus ojos me vigilaban como halcones buscando una presa.

Me aferro a la barandilla del balcó

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