Capítulo 62: Nuevamente juntos, amor.
El llanto del príncipe pelirrojo resonaba en el corredor de una casa, ubicada en un pequeño pueblo de las afueras de la capital.
El bebé no dejaba de llorar en brazos de esa mujer que temblaba sosteniendo al niño con fuerza, su rostro pálido, el temor evidente en su mirada café.
—¡¡SOY INOCENTE!! —gritó esa niñera del príncipe Brendel Burgot.
La noche había caído envolviendo con su oscuridad el Reino de Bushlak. Las ráfagas del fuerte y frío viento que mecían los árboles desnudos del otoño