Los días siguientes fueron de paz, después de volver de casa de Lucas sentí como si me hubiera quitado un peso de encima y no lloré más. No voy a decir que me siento mejor, pero tampoco tan mal. A veces extraño los momentos que pasamos juntos, aunque sea como simples amigos, pero pronto recuerdo que tengo que superarlo y ocupar mi mente en otra cosa.
Antes de irnos, Lucas quiso, incluso insistió en que pasáramos el día juntos, fuéramos a comer o lo que fuera, y acabé accediendo sólo para que pe