—Ah ok —me reí—. Uh, oye, hablé con mi madre de lo que tengo y…
Le conté lo que ella me había dicho, él solo me prestó atención y estuvo de acuerdo, también dijo que no perdía nada con intentar, tuvo tanta curiosidad por saber dónde lo venden, pero no supe cómo responderle.
Nuestra cita de almuerzo virtual se pasó entre conversaciones agradables y risas, Aaron hacia preguntas para conocerme mejor y yo también se las hacía.
***
Blake y yo nos encontrábamos en un restaurante caro de Los Ángel