Entro al bar de mi hermano y me llego al bar.
—¿Dónde está? —pregunto.
—Primero un “hola”, ¿No?
—James.
—Esta bien, la mandé a bailar para que bajará sus grados de alcohol.
—¿Qué tan ebria está?
—No tanto, pero se ve feliz, más contenta que como había llegado.
—No te mando a cerrar el bar porque eres mi hermano e implica que si te quedas sin trabajo, te tengo que mantener.
—Eso parece ser una buena idea —se ríe.
Ruedo mis ojos y me dirijo a la pista de baile, estaba con un chico y me c