—Bueno, tenía que intentar —se encoge de hombros y se levanta—, ya que sé que no necesitas niñera, pero te dejo en buenas manos —dijo refiriéndose a Kath y luego se va.
—Entonces… —camina hacia a mí y se sienta a mi lado—. ¿Tengo curvas montañosas?
—México las tiene.
—Creí que hablabas en doble sentido —entrecierra sus ojos.
Tiene razón, pero siento que está mal.
—¿Así como tú con los huevos? —le recuerdo y la hago reír.
—Bueno, si tú nos los piratas admitir, yo sí… si hablaba de otros hu