Flora estaba sentada en el sofá del área de visitas del vestíbulo con su muñeca en el regazo. Sus grandes y redondos ojos miraban hacia el ascensor, que de vez en cuando se abría y se cerraba, llevando a personas adultas en traje arriba y abajo. Entre todas las personas que entraban y salían de ese ascensor, ninguna era la persona que buscaba.
—Hermano Adam —la voz de Flora, baja y rara de oír, hizo que todos sus hermanos se giraran de inmediato. Que Flora hablara era un acontecimiento tan raro