Porque Riko sabía una verdad que Lili y Windy desconocían. Sus lágrimas no eran por culpas pequeñas, como ellas creían. Eran porque casi se convierte en el asesino de su propia amiga.
Riko todavía no podía decir la verdad.
***
Justo cuando el ambiente en la habitación de Windy se volvía pesadísimo por el llanto inexplicable de Riko, la puerta se abrió otra vez. Los seis niños entraron con expresiones muy insatisfechas. Volvían de la habitación de al lado con el ceño fruncido y molestos.
—¡El se