La voz de Riko, gritando desde el teléfono caído en el piso del auto, sonaba muy lejana.
—¡WIN! ¡WIN! ¡¿ESTÁS BIEN?! ¡WIN, RESPÓNDEME!
Antes de que Windy pudiera recoger el teléfono, se oyó un rugido de motor muy fuerte detrás. Windy intentó mirar por el espejo retrovisor, ya agrietado.
El auto que la había chocado, una camioneta negra, ya estaba retrocediendo. Y ahora se preparaba para volver a avanzar.
Desde adentro de la camioneta, una voz gritó con mucha fuerza. Una voz llena de un odio eno