Flora, sentada junto a su mamá en el auto, tomó la mano de Windy con una expresión inocente y llena de sinceridad.
—Mamá, habría sido más divertido si hubieras venido. Flora quería que mamá también estuviera allí.
Windy, al escuchar eso, sintió que el corazón le dolía de una forma muy tierna.
—¿Por qué no me despertaron, mi amor?
Y esa pregunta abrió la siguiente historia.
Los seis niños, apretados en el asiento trasero de la camioneta, empezaron a responder todos a la vez, alborotados.
—¡Grita