Cuando Windy y Lili entraron y encendieron la luz, Riko solo entrecerró los ojos por el resplandor. No volteó con entusiasmo. No se levantó. Solo lanzó una mirada rápida hacia la puerta y volvió a clavar la vista en la pantalla de su laptop.
—Win. —Su voz sonaba muy ronca, como la de alguien que llevaba mucho tiempo sin hablar con nadie.
Windy se arrodilló de inmediato frente a Riko, con una expresión muy preocupada.
—Riko, ¿estás bien?
Riko no respondió de inmediato. Miró un instante la pantal