—¿Davin? ¿Por qué sigues en casa? —preguntó Windy con una expresión extrañada—. ¿No deberías estar ya en la oficina a esta hora?
Davin entró a la habitación con pasos tranquilos. Se acercó a la cama y se sentó en el borde, frente a Windy.
—Hoy no iré a la oficina. Ya les avisé a Toni y a todo mi equipo que hoy trabajaré desde casa. Quiero asegurarme de que te recuperes por completo antes de dejarte sola.
Windy se quedó atónita. Davin, que normalmente ponía el trabajo por encima de todo y jamás