Windy abrió la puerta de la habitación de los niños con cuidado, asomándose con un dedo en los labios para indicarle a Lili que no hiciera ruido. Pero resultó que los niños ya se habían despertado de la siesta y estaban jugando con varios juguetes en aquella gran habitación.
En cuanto los seis niños vieron entrar a Windy, corrieron de inmediato hacia su mamá. Pero justo cuando estaban por alcanzarla, sus ojos captaron otra figura de pie detrás de Windy.
Lili.
—¡TÍA LILI!
—¡LA TÍA LILI VINO!
—¡Y