Resultaba que Davin ya estaba de pie detrás de Windy. Quién sabía desde cuándo había entrado en esa sala. Su gran estatura le permitía alcanzar fácilmente el globo de helio antes de que subiera más.
Davin sostenía ahora la cinta del globo de Flora en su mano. Su expresión, normalmente fría, se suavizó un poco.
Davin se inclinó hasta quedar a la altura de Flora. Le entregó la cinta del globo a su pequeña hija. Con su otra mano grande, acarició suavemente la cabeza de Flora.
—Ten cuidado al soste