—Oye, preciosa —saludó Jason desde detrás de Windy con un tono que intentó hacer sonar lo más cercano posible—. Eres tú, ¿verdad? La del Club Nocturno Kerajaan. Soy Jason. ¿Todavía me recuerdas?
Windy, al voltear, miró a Jason con una expresión de desagrado inmediato. Reconocía a ese hombre como uno de los clientes más agresivos que intentaban acercársele en aquel entonces.
—No me interesa conversar —dijo Windy con sequedad y volvió a mirar al frente.
Pero Jason no se rindió.
—Vamos, preciosa.