Unas horas después, Windy se despertó, en medio de la noche. Ella sintió el brazo de Davin, grande y cálido, rodeándole la cintura, desde atrás. Su espalda se apoyaba en el pecho de Davin, que subía y bajaba, con una respiración regular.
Davin ya se había dormido, y, en su sueño, él abrazaba a Windy.
Windy se quedó tumbada, en silencio, durante varios segundos. Ella podría haber soltado aquel brazo y haberse apartado. Pero, ya fuera por el agotamiento, o por algo más, que ella no quería reconoc