Windy sintió que toda la sangre le subía a la cabeza, por una mezcla de sorpresa, enfado y pánico. Pero, antes de que pudiera continuar con sus protestas, sus ojos captaron algo, que hizo que su corazón casi dejara de latir.
En una esquina de la cama, justo encima de la manta, ligeramente levantada, se veía una pequeña chaqueta, de color azul claro, con un dibujo de un dinosaurio, en la espalda. La chaqueta de Evan. Aquel niño seguro que se la había dejado en la habitación de Windy, aquella tar