166. La oferta de Nixon
La jornada laboral terminó finalmente, por la tarde. Windy recogió sus cosas y salió de su nueva oficina. En cuanto llegó a la puerta del vestíbulo, automáticamente fue a sacar el teléfono para pedir un taxi de aplicación. Pero entonces recordó que ahora ya tenía coche propio. El BMW SUV que Davin le había regalado esa mañana.
Windy se rió bajito, para sí misma, y volvió a entrar en el edificio para dirigirse al ascensor. Bajó a la planta del aparcamiento subterráneo, donde había aparcado su co