—Esto no ha terminado, Vin —dijo Nixon finalmente, con la voz baja y controlada, aunque la emoción que bullía detrás era claramente perceptible—. Un solo concurso no lo determina todo.
Davin miró a su hermanastro desde su posición de pie.
—Si eso es lo que crees, eres libre de volver a intentarlo cuando quieras. —Una breve pausa—. Pero, por ahora, esta empresa está en mis manos. Y no pienso soltarla.
Davin se giró y volvió a su posición en el lateral de la sala, sin esperar la respuesta de Nixo