Punto de vista de autor:::
Adán y Kanu se pararon a ambos lados de la cama de Romí, lo que hizo que su atención saltara de uno a otro como una pelota de ping pong.
—¿A qué se debió todo eso? —inquirió la niña medio dormida.
—Estamos aquí con nuestra hermana. El doctor nos echó para que pudieran hablar con la tía Bella, pero la enfermera que nos estaba cuidando se «escapó», así que vinimos sorprendidos —explicó Kanu—. Soy Kanu —se presentó—, y este es Adán.
—Soy Romí —contestó con timidez—. Us