– Te odio Alba.
Digo para buscar el pedazo más chico y dárselo, pero siento muchas miradas encima de mí y al levantar la vista muchos lobos me miran raro.
Fustrada le doy el plato a Alba y salgo furiosa del lugar... Siento que explotaré de rabia ¿Por qué me tienen que pedir cuándo voy a comer?
Algunos lobos me miran extrañados, pero no le presto atención, sólo siento mucha rabia y ganas de llorar.
¿– Se encuentra bién señorita?
Me pregunta una loba acercándose a mí.
– Si, no se preocupe.
Le