Ya habían pasado unos días, en tan solo unas horas sería la boda de Gina y Ryan.
Dylan estaba con su hermana, en la habitación de ella. Gina se veía hermosa, sus ojos brillaban de la emoción. El también lo estaba, su hermana pequeña se casaría, y con su mejor amigo, no la confiaría a ningún otro hombre. Ryan la amaba a ella y a los niños por sobre todas las cosas. Maia dormía plácidamente en la habitación de al lado, Marco, por otro lado, seguía a su madre, mirándolo embobado. Ese niño era una