"Bien, estoy esperando", me dice mientras espera mi respuesta. Mis caderas están sobre las de él y sería ciega si no sintiera su erección en mi intimidad. Me siento muy caliente al saber que no solo en mis sueños me desea. Quiero que me haga suya, pero temo a lo que va a pensar después de esto. Quizá esté mal, pero quiero sentirlo aunque después termine convirtiéndome en un ser desechado como en el caso de Sara.
Empiezo a agacharme hasta el punto de quedarme de rodillas. Lo que haré será solo e