Su teléfono comenzó a sonar, pero no me respondió, así que decidí regresar a mi casa. Por mis berrinches, me enfermaré. Estoy toda mojada. La lluvia no ayuda en nada. Lo único que me gusta realmente es que camuflajea mis lágrimas.
Cuando estaba por dar media vuelta y enfrentar de nuevo a mis padres, Will me devolvió la llamada.
-¿Sí, qué quieres? ¿Necesitas algo? -se oía molesto.
-¿Estás ocupado? -le pregunté nerviosa al teléfono, sollozando aunque no quiero que se dé cuenta de que estoy llor