"Tengo mucha hambre", pensé mientras escuchaba a mi estómago rugir como un dragón. No fui a almorzar por estar metida en el almacén. Si mis tripas se oyeren, se escucharían hasta la playa y aquí estoy sentada en medio del campo esperando a que Daniel termine con su entrenamiento... Por lo visto, es muy bueno en lo que hace. Le deseo lo mejor en su torneo.
"Me esperas, iré a darme una ducha", me dijo él, y yo voltee a verlo. Estaba muy sudado a causa de estar corriendo y rebotando ese balón.
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