Sidney estaba estupefacto tanto que ni siquiera se movió en absoluto,—¡Elliot!—susurro Sidney, levantó sus manos para tocar su rostro y Elliot se acercó dándole un fuerte abrazo.
—Padre…lo siento, lo siento mucho— se disculpo Elliot, aunque su corazón aún tenía la cicatriz de solo pensar en cómo todos lo consideraron muerto.
—Mady, Mady…lo siento, es mi culpa debí avisarte no sabía que te pondrías así — Se culpó Leila una y otra vez.
Cuando Dylan se inclinó para sostener a Madelyn, recibió un em