Luisa
La mañana tiene un sol muy resplandeciente, el cielo está lleno de más nubes azules que blancas, hoy le pedí permiso a Ofelia para salir, es que voy a llevarles flores al cementerio a Marco, mi difunto esposo, hace diez años que él murió. Él señor Diego se ofrece a llevarme me está esperando abajo cuando salgo él abre la puerta del auto negro para que me suba.
Nos miramos con una sonrisa cuando estamos dentro del auto, él dice —Siempre Luciendo tan bonita. —muestra una sonrisa.
—Gracias,