—Ahora deberías escucharme —dijo ella, mirándolo fijamente.
Alexander la observó, esperando que continuara.
—Me dieron una segunda oportunidad para rehacer la entrevista.
Alexander puso los ojos en blanco.
—Ya te dije que lo dejaras. No lo vas a lograr.
—¿Puedes escucharme y dejar de ser tan incrédulo? —Camila arqueó una ceja.
—Está bien. Soy todo oídos —dijo antes de dar un sorbo a su café.
—Ayúdame durante cinco días, por favor.
Alexander soltó una risa burlona.
—¿Ayudarte c