A Ross, se le humedecieron los ojos al verse descubierta así que presiona al niño contra su pecho. No puede creer que al último minuto la descubrieran, por un instante sintió que lo iba a lograr, ya faltaba tan poco.
— Por favor, Elon. No me separes de mi hijo, ya no soporto más estar lejos de él —solloza la mujer de forma desesperada, sin aflojar el agarre que le tiene al infante—, sé que no me crees, pero este bebé que tengo en mis brazos, es mi hijo.
— Ross…. No lo hagas más difícil de lo