Charlotte
Un toque de labial rojo en mis labios, un poco de rubor en las mejillas, y unos mechones ondulados cayendo sobre mis hombros. Ya estaba lista para regresar a la compañía y darles la bienvenida a los Maclovin.
—Estás preciosa, mi amor, ¿a qué se debe tanta elegancia? —preguntó mamá, sorprendida al verme así.
—Buenos días, mamá, no te sentí entrar.
—Lo hice hace un momento, pero estabas tan concentrada frente al espejo... ¡Qué linda!
—Estoy igual que siempre, mami. Bueno, con un par de