8 En la cafetería.
Mariana llegó a la cafetería donde citó a Alejandro, él ya la estaba esperando; se puso de pie y sacó la silla para que ella se sentara.
—Gracias. —Dijo ella con un tono de voz apaciguada; él se sentó.
—Ordené que te preparen el café como te gusta.
—Gracias, pero no tomaré café.
—Está bien, solo intentaba…
—Lo sé. —Alejandro se quedó mirándola, observó su cabello largo y ondulado con destellos de color chocolate y dorado.
—Te he extrañado mucho, todos estos días separado de ti han sido un torme