José Ignacio descubrió que estaba enamorado de Mariana. Necesitaba contárselo a alguien, miró hacia la ventana de la habitación de Juan Carlos, su hermano gemelo, quien casi nunca salía, porque se valía de una silla de ruedas para poder movilizarse. Le pareció buena idea contarle lo que sucedía en su vida amorosa, y confiarle su secreto acerca de que había hecho el amor con Mariana.
Juan Carlos no aplaudió a su hermano.
—¡Por Dios José Ignacio! ella es la novia de Alejandro, no debiste llevarla