Era otro día agotador en el bufete donde Sofía trabajaba. Mientras intentaba organizar los montones de archivos que su jefe le había asignado, se sentía más atrapada que nunca. El ambiente tóxico, los horarios interminables y el constante abuso laboral la estaban consumiendo poco a poco. Cada día era una lucha por mantener la calma.
De repente, su teléfono vibró en la mesa. Un número desconocido apareció en la pantalla. Tomó una pausa, respiró hondo y contestó, esperando que no fuera otra mala