Clara había estado observando a Sofía y Alessandro durante semanas, su rabia creciendo cada vez que los veía juntos. La cercanía entre ellos era innegable, y aunque Alessandro no lo sabía, Clara había sido testigo del momento en que los dos se besaron. Aquella escena había encendido un fuego de envidia en su interior que no podía apagar. ¿Cómo era posible que alguien como Sofía, alguien que no tenía nada, pudiera ganarse el afecto del hombre que ella tanto deseaba?
Cuando Clara se enteró, casi