94. Visitas incómodas
[DIEGO]
Debo admitir que estoy sorprendido de ver a Sam en el piso, tanto que cuando Valle me dijo su nombre ninguna imagen me vino a la mente hasta que la vi y la reconocí. Sam, con el cabello rubio recogido y con una sonrisa de oreja a oreja me observa sin decir palabra.
—¿Qué pasa?— le digo mientras camino a la cocina a servirme un poco de café.
—Nada, simplemente que te extrañé— me dice con una voz que parece un poco a ruego.
— Sólo han pasado unos meses Sam, no es que hayan pasado año