Capítulo 42

Amy

—Ya amaneció —digo, en un susurro.

No dice nada, mantiene su posición, acostado de lado dándome la espalda, silencioso y respirando pesadamente. Es perturbador verlo así, no recuerdo la última vez que sucedió. Estoy tan acostumbrada a ver su sonrisa, su algarabía, incluso su malgenio, pero esta actitud vacía y retraída me preocupa demasiado. Él no es así.

Estrujo

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