Zahid, que estaba enfocado nuevamente en su manzana, alzó la mirada. Kenna seguía viéndolo fijamente y una sonrisa débil se esbozaba en su rostro.
—Es muy poético todo lo que dices, pero te recuerdo que estamos en la vida real y no en un cuento de hadas.
—Sé bien que estamos en la vida real, pero de vez en cuando se necesita un escape —Kenna miró a Zahid y le sonrió —hay distintas maneras de escaparse de la cruel realidad que nos rodea, muchos la buscan en los libros, otros en sus sueños y algu